El modelo de control poblacional de fauna urbana en el interior bonaerense quedó en el ojo de la tormenta. Un informe periodístico emitido por el programa Telenoche expuso graves irregularidades y denuncias sobre el sistema de control de animales en la localidad de Pehuajó, provincia de Buenos Aires. El reporte reabrió de inmediato un intenso debate social y ético en torno a los métodos aplicados por las brigadas municipales, acusadas por vecinos y entidades proteccionistas de llevar adelante capturas indiscriminadas de perros en la vía pública para luego confinarlos en un refugio bajo condiciones críticas de sanidad y supervivencia.
Durante la emisión, el periodista Darío Lopreite catalogó la situación observada en el terreno como un verdadero “horror”, registrando el despliegue de las camionetas oficiales del municipio que patrullan la ciudad durante toda la jornada para cargar animales. La polémica se profundizó al revelarse que el sistema supuestamente abona una suma de 5.000 pesos por cada perro capturado, un incentivo económico que, según las denuncias de los damnificados, desvirtúa el espíritu de protección pública y empuja a los operarios a levantar tanto a perros callejeros como a mascotas con dueño que se encuentran momentáneamente afuera de sus hogares.
Los testimonios recogidos en el informe describen un escenario desgarrador. Una vecina relató que su perro fue capturado por la brigada municipal el pasado 15 de abril y que, al acudir a las instalaciones del refugio tan solo dos días después para reclamarlo, los encargados le informaron que el animal había muerto tras ser atacado ferozmente por otros caninos dentro del canil. Proteccionistas locales calificaron el predio municipal como un “campo de concentración”, detallando que los animales padecen hacinamiento, falta de alimento suficiente y una alarmante exposición a episodios de violencia interna debido a la precariedad de la infraestructura.