El debate sobre los regímenes laborales y las nuevas estructuras familiares sumó un capítulo clave en la provincia de Buenos Aires. El senador bonaerense Marcelo “Chuby” Leguizamón presentó un proyecto de ley en el Senado provincial con el objetivo de instituir una licencia especial por duelo destinada de forma exclusiva a los trabajadores de la administración pública de la provincia. La iniciativa busca validar de manera legal el impacto emocional y psicológico que produce el fallecimiento de un animal de compañía en el seno del hogar.
De acuerdo con el texto de la propuesta, la licencia por duelo consistirá en un día hábil, el cual podrá ser utilizado por el empleado dentro de un plazo de tres días posteriores al fallecimiento de la mascota. Para poder acceder a este beneficio laboral, el marco normativo establecerá dos condiciones obligatorias: el trabajador deberá presentar un certificado de defunción emitido formalmente por un veterinario matriculado, y el animal afectado tendrá que haber sido inscrito de manera previa en un registro oficial que será creado bajo el amparo de la misma ley.
Los fundamentos del proyecto elaborado por Leguizamón se apoyan en el cambio de paradigma cultural y jurídico de las últimas décadas respecto al vínculo humano-animal. El legislador argumentó que tanto el derecho contemporáneo como las ciencias del comportamiento han avanzado decididamente hacia el reconocimiento de los animales como seres sintientes, lo que ya se ve plasmado en diversas leyes nacionales e internacionales. En ese sentido, advirtió que el régimen actual de licencias públicas bonaerense no contempla estas situaciones de dolor, a pesar de que los especialistas en salud mental coinciden en que estas pérdidas acarrean consecuencias emocionales de gran relevancia para las personas.
Asimismo, el proyecto incorpora evidencia científica sobre las múltiples contribuciones que los animales aportan a la salud física y mental de sus cuidadores. Entre los factores destacados se mencionan la reducción de los niveles de estrés mediante la liberación de endorfinas y la baja de cortisol, las mejoras en la salud cardiovascular al fomentar paseos que controlan la presión arterial, y el combate contra la soledad facilitando la socialización. De aprobarse la norma, Buenos Aires se posicionaría a la vanguardia en el país al adaptar sus leyes a las realidades afectivas de las familias del siglo XXI.