Así lo advirtió la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destacando que la dependencia de los combustibles fósiles expone a las economías a sacudidas externas y exige acelerar de forma drástica la descarbonización mundial.
Un punto de quiebre geopolítico y ambiental
Las fricciones diplomáticas y los conflictos armados en zonas estratégicas de suministro de hidrocarburos —como el Estrecho de Ormuz y la región de Oriente Medio— han reavivado el fantasma de la volatilidad en los precios internacionales del crudo y del gas natural. Ante este panorama, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayó que «no hay embargos sobre la luz del sol ni bloqueos al viento», instando a los gobiernos a adoptar hojas de ruta vinculantes para erradicar la vulnerabilidad energética.
El llamado de alerta se da en un contexto en el que la ciencia advierte que el límite crítico de 1,5 °C de calentamiento global acordado en el Pacto de París se encuentra bajo seria amenaza, mientras los fenómenos meteorológicos extremos continúan encareciendo la producción agrícola e impactando las cadenas globales de suministros.
Medidas clave presentadas por la ONU
Dentro de la hoja de ruta presentada por los organismos internacionales para acelerar la transición energética, destacan los siguientes ejes de acción:
Eliminación gradual de subsidios fósiles: Destinar los recursos públicos a infraestructura de red y almacenamiento limpio en lugar de nuevos proyectos extractivos.
Reducción acelerada del metano: Priorizar la contención de este supercontaminante para frenar de manera inmediata el avance del calentamiento a corto plazo.
Transparencia en el sector tecnológico: Exigir a las grandes corporaciones informáticas medir y publicar la huella de carbono, agua y suelo de sus centros de datos e infraestructuras de inteligencia artificial (IA).
Financiación climática para el desarrollo: Garantizar que los países de ingresos bajos y medianos accedan a capital asequible para realizar la reconversión de sus matrices energéticas sin acrecentar su deuda.
De meta ambiental a imperativo de seguridad
El cambio de paradigma es claro: la descarbonización ha dejado de ser vista únicamente como un compromiso ecológico para convertirse en un escudo económico. La vertiginosa caída de los costos en tecnologías renovables —con reducciones históricas en el valor de los paneles solares, aerogeneradores y sistemas de baterías— posiciona a la infraestructura limpia como la vía más rápida hacia la soberanía y la estabilidad de los países.