En un movimiento que promete desafiar las estructuras políticas tradicionales de Medio Oriente, un frente de activistas por la paz árabes y judíos oficializó este martes el lanzamiento de una nueva fuerza partidaria en Israel de cara a las elecciones parlamentarias del próximo otoño. La plataforma, bautizada como A Place For Us All ("Un lugar para todos nosotros"), fue presentada al mediodía en la ciudad de Nazaret y se planta como una alternativa de izquierda progresista, abiertamente opuesta a la ocupación de los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, promoviendo un modelo de democracia compartida e igualdad civil.
El nuevo partido político estará encabezado por Alon-Lee Green y Rula Daood, reconocidos líderes de la sociedad civil y cofundadores del célebre movimiento popular Standing Together. Según reportó el prestigioso diario israelí Haaretz, ambos activistas liderarán la lista de candidatos para la Knéset (el Parlamento israelí) en los comicios de octubre. Si bien los voceros de la flamante organización aclararon ante la prensa internacional que la estructura partidaria funcionará de manera "completamente independiente" al movimiento madre nacido en 2015, la campaña compartirá la estética morada, los cuadros técnicos y los valores de justicia social que caracterizan a las bases pacifistas.
La composición de la lista de fundadores aporta un fuerte peso simbólico y moral a la propuesta electoral. Entre los nombres confirmados sobresale el del activista judío Yonatan Zeigen, hijo de la célebre militante por la paz Vivian Silver, quien fuera trágicamente asesinada durante los ataques del 7 de octubre de 2023. Junto a él, se sumaron dirigentes de peso como Itamar Avneri, Sally Abed y la activista palestina Ghadir Hani. La confluencia de ciudadanos judíos y árabes israelíes (palestinos que permanecieron en el territorio tras la creación del Estado en 1948 y poseen ciudadanía) busca consolidar un bloque histórico que demuestre la viabilidad de la convivencia pacífica.
El gran desafío de A Place For Us All, cuya campaña estratégica estará comandada por Uri Weltmann, será perforar el piso electoral en una sociedad fuertemente polarizada y marcada por las heridas del conflicto bélico reciente. Su discurso público, centrado en terminar con la ocupación militar como único camino para garantizar la seguridad a largo plazo de ambas poblaciones, aspira a capturar el voto de los sectores jóvenes, el progresismo urbano y las minorías árabes desencantadas con la dirigencia tradicional, instalando una agenda de paz y derechos humanos en el centro del debate parlamentario.