Una vecina de Río Negro deberá indemnizar con $1 millón a los dueños de una pollería de Dina Huapi, una localidad ubicada en los alrededores de Bariloche, tras ser condenada por daños y perjuicios a raíz de publicaciones en Facebook en las que los acusó de falta de higiene. La mujer deberá pagar $500.000 a cada propietario del comercio porque sus mensajes cuestionaron públicamente la limpieza del local y los calificaron de “desagradables”.
El juez Mariano Castro, de la Unidad de Jurisdicción Civil N°1 de Bariloche, consideró que los comentarios afectaron el honor y la dignidad de los propietarios del local. El conflicto comenzó en agosto de 2023, cuando la vecina escribió en el grupo de Facebook “Soy de Dina Huapi” que los responsables del negocio arrojaban restos de pollo para alimentar aves y gatos de la calle. Según el fallo, al que tuvo acceso Infobae, el mensaje que disparó la discordia fue el siguiente: “Me queda alertar a los vecinos que andan cerca que se cuiden. No vaya a ser que les caiga algo de la basura de esta gente desagradable encima”. La publicación añadió: “Y si así cuidan la higiene, no quiero imaginar cómo elaborarán sus productos”. En el mismo grupo de la red social, que ascendía a 12 mil miembros, la mujer publicó que los dueños de la pollería alimentaban chimangos y gatos con restos de pollo, que los pájaros arrojaban desperdicios en propiedades vecinas, que ello atraía ratas y que el comercio había sido multado por la Municipalidad de Dina Huapi. También instaba a juntar firmas para actuar contra el negocio. Los comerciantes sostuvieron que esas afirmaciones eran falsas y que afectaron la reputación del negocio ante los miles de integrantes del grupo. “Alegaron que fueron expuestos falsamente ante toda la sociedad al ser tratados de sucios”, señaló el juez, al reconstruir el argumento de la acusación, y consignó que los afectados acudieron a un escribano para certificar el posteo.
La defensa de la mujer, intentó sostener la acusación, que tras la falta de pruebas y testigos terminó perdiendo fuerzas. El juez, Mariano Castro, aseguró que la difamación al local pudo haber generado mayores problemas y advirtió el fenómeno social que genera este tipo de publicaciones donde al parecer; "lmPareciera que esas conductas o comentarios concretados a través de redes sociales hace desaparecer en la conciencia colectiva la antijuricidad de la injurias, las coacciones, las amenazas, las estafas".
Este caso, marca un precedente para quienes tienen por costumbre difamar a empresas, negocios o personas, sin motivos, ni pruebas contudentes.