La crisis por el abastecimiento energético nacional sumó un capítulo de máxima tensión en el norte del país, amenazando de forma directa la estabilidad del mercado laboral privado. La Unión Industrial de Salta (UIS) emitió un duro documento sectorial en el que advierte que las restricciones y recortes vigentes en el suministro de gas natural ya están generando severas complicaciones operativas en las principales plantas fabriles de la provincia. Las autoridades de la entidad empresaria señalaron que el actual escenario de escasez sitúa a los complejos productivos al borde de paradas técnicas forzadas, una medida extrema que encendió las alarmas por el futuro de miles de puestos de trabajo.
El mapa del desabastecimiento golpea de manera quirúrgica a las industrias que dependen del gas como insumo calórico fundamental para sus procesos de transformación. Entre las actividades más comprometidas en territorio salteño aparecen los ingenios azucareros del norte, las grandes plantas de fabricación de cerámicas y los complejos procesadores de la industria citrícola. Los dirigentes industriales remarcaron que estas ramas de la economía no pueden sustituir el fluido por fuentes alternativas de energía sin incurrir en costos logísticos multimillonarios, lo que anula la rentabilidad de las empresas en medio de un contexto macroeconómico ya deprimido.
La principal preocupación del sector privado radica en la inminente llegada de los días más fríos del invierno, período donde el consumo residencial de gas prioritario se dispara y las prestatarias estatales suelen cortar de forma total el cupo destinado a los contratos industriales no firmes. Desde la UIS expresaron que forzar una parálisis en las líneas de montaje no solo afectará los volúmenes de stock y las metas de exportación regional, sino que dañará de muerte la liquidez de las pymes, dejándolas en una posición de extrema vulnerabilidad para afrontar el pago de salarios corrientes y las obligaciones fiscales básicas.
Frente a este complejo panorama, la mesa ejecutiva de la industria salteña solicitó una audiencia de urgencia con las autoridades de la Secretaría de Energía de la Nación y directivos de las empresas distribuidoras de gas para exigir un plan de contingencia y cupos mínimos garantizados. Los empresarios insisten en que el norte argentino necesita un tratamiento federal diferenciado que contemple las asimetrías estructurales de la región, advirtiendo que el costo social de apagar las calderas del interior será un incremento inmediato de la desocupación y un freno irreversible para el desarrollo productivo provincial.