El humor de los inversores internacionales con los activos argentinos consolida una racha inmejorable en Wall Street. En una jornada signada por el cese de operaciones en la city porteña debido al feriado nacional del 9 de Julio, el riesgo país medido por la banca privada J.P. Morgan registró un marcado retroceso este jueves hasta ubicarse en los 405 puntos básicos, manteniéndose en mínimos de los últimos ocho años y quedando a un paso de perforar la barrera psicológica de los 400 puntos.
El desplome del indicador financiero es la consecuencia directa de dos hitos clave que el equipo económico destrabó a lo largo de la semana. En primer lugar, el Gobierno nacional efectivizó el pago y cumplimiento del vencimiento de u$s2.500 millones de dólares que mantenía con los tenedores de bonos argentinos bajo ley extranjera (Globales). Si bien el mercado de capitales ya descontaba que el desembolso se iba a realizar, la confirmación oficial inyectó un fuerte optimismo y dotó de mayor paridad a los títulos públicos de la deuda soberana.
El segundo pilar que apuntaló las cotizaciones externas fue la presentación oficial de la "hoja de ruta" o programa financiero para el período de transición de los años 2026 y 2027. La propuesta oficial clarificó la ingeniería contable para afrontar un exigente calendario de compromisos que asciende a u$s19.200 millones para lo que resta de este año y trepa hasta los u$s24.900 millones para el próximo año, el cual estará fuertemente condicionado por el escenario de las elecciones presidenciales de octubre.
Las 5 fuentes de financiamiento del Palacio de Hacienda
Para conseguir el volumen global de u$s47.800 millones necesarios para cubrir ambos ejercicios fiscales, el programa de la administración de Javier Milei delineó cinco herramientas estratégicas de captación de divisas:
Eje doméstico central: Las compras directas de divisas al Banco Central (BCRA) y las nuevas emisiones de deuda en el mercado de capitales local aportarán la mayor parte de los recursos, sumando unos u$s22.600 millones.
Apertura corporativa: El ingreso de fondos frescos genuinos mediante la reactivación y ejecución de los nuevos pliegos de privatizaciones de empresas públicas.
Frente internacional: El desembolso de líneas de financiamiento bilateral pactadas con gobiernos aliados de la región y el exterior.
Garantías multilaterales: La suscripción de préstamos bancarios respaldados de forma estructural por los avales de organismos internacionales de crédito como el Banco Mundial y el BID.
Proyecciones y el potencial de suba de los bonos
El mercado ponderó que la propuesta del oficialismo luce "posible" y está firmemente anclada sobre el balance cambiario, permitiendo al Tesoro comprar los dólares al BCRA sin comprometer las reservas netas, al tiempo que la autoridad monetaria hace frente a los vencimientos de los títulos BOPREAL (por hasta u$s5.300 millones).
Esta certidumbre técnica abrió la discusión en las mesas de dinero sobre el nuevo techo de los activos. Según detalló Francisco Speroni, analista de estrategia de la firma Cohen Aliados Financieros, si el riesgo país mantuviera esta inercia y buscara un objetivo técnico en torno a los 300 puntos, el potencial de ganancias en las carteras sería fenomenal: el tramo corto de los bonos soberanos registraría subas de entre el 1,7% y el 5,3%, mientras que el tramo largo de la curva de rendimientos podría trepar entre un 6,2% y un 7,5%. En ese hipotético escenario de convergencia, el especialista anticipó que los activos más beneficiados del mercado serían los Bonares (bajo ley local), dado que actualmente cotizan a paridades más rezagadas y atractivas que los papeles emitidos bajo legislación de Nueva York.