El Poder Judicial de la República Islámica de Irán ratificó de forma definitiva una de las condenas más severas contra el ámbito cultural en los últimos años. El Tribunal de Apelaciones confirmó la sentencia que impone 74 latigazos y penas de prisión contra la cantante Parastoo Ahmadi (29) y ocho profesionales de la música que participaron en la realización y difusión del especial grabado "Un concierto imaginario".
La controversia se originó en diciembre de 2024, cuando la artista —graduada en Dirección Cinematográfica en la Universidad de Soore— transmitió a través de YouTube un concierto de 30 minutos sin público junto a los músicos Ehsan Beiraqdar y Soheil Faqih Nasiri. En la grabación, Ahmadi interpretó canciones del folclore iraní vistiendo un vestido sin mangas y con el cabello totalmente al descubierto. Desde la Revolución Islámica de 1979, la legislación iraní prohíbe de manera estricta que las mujeres canten como solistas frente a público y establece el uso obligatorio del hiyab en todos los ámbitos.
El video alcanzó millones de reproducciones en redes y se transformó en un símbolo de protesta contra las restricciones de género en el mundo islámico. Tras el lanzamiento, la Fiscalía de Teherán imputó a los nueve participantes. Luego de ser procesados en la provincia de Qom en junio de 2026, la defensa apeló el fallo, pero la corte de alzada rechazó el recurso en una sesión sin audiencias públicas ni presencia de las partes.
Abogados de la defensa señalaron que el tribunal impuso la sanción más drástica prevista para estos cargos con un objetivo aleccionador, buscando desincentivar cualquier manifestación similar. Por su parte, organismos internacionales como Amnistía Internacional denunciaron que la aplicación de la flagelación constituye una forma cruel de tortura y un atropello sistemático a los derechos humanos fundamentales.