El Mundial 2026 ya comenzó a despertar historias curiosas entre los fanáticos del fútbol alrededor del planeta. Una de las más llamativas tiene como protagonista a Gus Hully, un hincha inglés que decidió llevar adelante una vez más una tradición tan original como particular: comprar una cerveza representativa de cada país clasificado y consumirlas a medida que las selecciones vayan quedando eliminadas de la Copa del Mundo.
Lo que comenzó como una ocurrencia para seguir el torneo durante Rusia 2018 terminó convirtiéndose en una costumbre ineludible para este aficionado británico. Sin embargo, esta edición le presentó un desafío mucho mayor.
Con la ampliación del Mundial de 32 a 48 selecciones, Hully tuvo que aumentar considerablemente su colección. Si en los torneos anteriores había reunido 32 botellas o latas, ahora debió conseguir nada menos que 48 cervezas diferentes, una por cada país participante.
La tarea no fue sencilla. El hincha recorrió tiendas especializadas y buscó opciones de distintas partes del mundo para representar a cada selección clasificada. El objetivo es simple: cuando un equipo quede eliminado del torneo, abrirá y probará la cerveza correspondiente a ese país.
La colección incluye marcas de América, Europa, África, Asia y Oceanía, convirtiéndose en una verdadera muestra de la diversidad cultural que caracteriza a la Copa del Mundo.
El desafío de los países árabes
Uno de los aspectos más curiosos de esta edición apareció durante la búsqueda de bebidas provenientes de algunos países árabes.
Debido a las restricciones existentes sobre la comercialización de alcohol en varias de esas naciones, Hully se encontró con que algunas de las únicas opciones disponibles eran cervezas sin alcohol o versiones 0.0%.
Lejos de abandonar la idea, decidió incorporarlas igualmente a su colección para mantener la representación de todos los países participantes.
Una tradición que se volvió viral
La iniciativa rápidamente llamó la atención en redes sociales, donde miles de usuarios comenzaron a seguir el desafío y a preguntarse cuál será la última cerveza que quedará sin abrir, es decir, la correspondiente al campeón del mundo.
Mientras las selecciones buscan avanzar en el torneo, Gus Hully ya tiene preparada su propia competencia paralela: una vuelta al mundo a través de 48 cervezas que irá degustando al ritmo de las eliminaciones.
Porque para algunos fanáticos, el Mundial no solo se vive con goles, estadísticas y festejos. También puede disfrutarse con una tradición tan original como divertida que combina fútbol, cultura y una buena cerveza.